Con la desintegración de un bus de la empresa Coochofal, identificado con matrícula UVW 986, comenzó en Barranquilla el proceso de ‘chatarrización’ que sacará de circulación 1.113 buses por la entrada en operación del sistema de transporte masivo Transmetro.
La labor comenzó en uno de los patios de la Sociedad Portuaria Regional de Barranquilla con un primer lote de 14 buses, a los que inicialmente se les retiraron todas las partes internas, incluyendo vidrios, sillas y líquidos, para luego proceder a la desintegración total con el uso de maquinaria pesada.
“Este es un proceso transparente, que le va a dar a Barranquilla más movilidad y un aire más limpio, no contaminado, porque con el Transmetro son 50 partículas por millón de azufre, contra 2.500 o 3.000 partículas de los buses viejos”, explicó el alcalde Alejandro Char Chaljub, en compañía del gerente de
Transmetro, Manuel Fernández; el gerente del Área Metropolitana, Ricardo Restrepo, y otros funcionarios distritales.
La salida de los buses de modelos antiguos garantiza el ingreso de 92 articulados, 85 padrones y 107 busetones del Transmetro, operados por la Unión Temporal Sistur y Metrocaribe. Por cada articulado deben salir siete vehículos, por cada padrón deben salir tres y por cada busetón deben salir dos vehículos.
El proceso de desintegración física de los vehículos está a cargo de la junta del Área Metropolitana de Barranquilla, amparada en la resolución 2680 del 2007 del Ministerio de Transporte, con base en la cual se expidió la resolución 284 del 2008 que inició este proceso en febrero de 2009 con la primera convocatoria dirigida a las empresas especializadas en la desintegración de vehículos de transporte público colectivo de pasajeros, que se adjudicó finalmente a la Unión Temporal Sctmerl.
Con los transportadores se desarrollaron mesas de trabajo para socializarles el protocolo de la desintegración, que incluye el pago comercial, por tiempo de vida de los vehículos y prima a conductores, con recursos estimados en 70 mil millones de pesos, administrados por la
Fiduciaria Corficolombiana, con inspección visual y evaluación de los vehículos por parte de
Colserauto S.A.